APRENDIENDO A DESPEDIRSE
¡Lo más triste no es despedirse,
Sino no saber hacia adónde ir...!
¡Y lo más triste no es despedir
Al que parte,
Sino no saber dónde
Y para qué te quedas!
Si toda la vida es un camino,
Y si toda la vida es una búsqueda,
acéptalo, aunque te duela,
Toda la vida es una despedida.
¡Y sólo aprendiste a vivir,
Cuando aprendiste a despedirte!
Y no habrás aprendido
A caminar en libertad,
Buscando lo no alcanzado,
Mientras no te hayas despedido
De lo andado y lo logrado.
La libertad y la valentía que no tienes
Para despedirte
De todo lo dejado y lo perdido,
Son la libertad y la fuerza
Que te faltan
Para seguir andando.
Despídete :
De los padres
Que ya no necesitas,
Y cuida de ti mismo
haciéndote responsable de tu vida.
Despídete:
De los hijos
Que ya no te necesitan,
Y déjalos ser libres.
Despídete:
De lo bueno que viviste,
Sin apegarte al tiempo que pasó,
Por temor del presente
Y el futuro.
Despídete: del mal que cometiste,
Sin atarte con culpas y reproches;
perdonándote a ti mismo.
Despídete: de las ofensas que te hirieron,
Sin esclavizarte en la prisión
Del rencor y la amargura.
Despídete: de los que, muriéndose, partieron,
Para que dejes de esperar su regreso,
Y camines tu camino en la esperanza,
De encontrarte tú con ellos...
Despídete. Deja correr el río de la vida,
llevándose las aguas que estás viendo,
Para que tengan lugar ante tus ojos
Las aguas que no viste todavía,
Y ya están viniendo...
René Trossero
jueves, 4 de marzo de 2010
miércoles, 3 de marzo de 2010
martes, 2 de marzo de 2010

Me doy permiso...
Me doy permiso para
separarme de personas
que me traten con brusquedad,
presiones o violencia.
No acepto ni la brusquedad
ni mucho menos la violencia
aunque vengan de mis padres
o de mi marido, o mujer.
Ni de mis hijos,
ni de mi jefe, ni de nadie.
Las personas bruscas o violentas
quedan ya,
desde este mismo momento
fuera de mi vida.
Soy un ser humano
que trata con consideración
y respeto
a los demás.
Merezco también
consideración
y respeto
Me doy permiso para
no obligarme a ser
“el alma de la fiesta”,
el que pone el entusiasmo
en las situaciones, ni ser la persona
que pone el calor humano en el hogar,
la que está dispuesta al diálogo
para resolver conflictos
cuando los demás
ni siquiera lo intentan.
No he nacido para entretener
y dar energía a los demás
a costa de agotarme yo:
no he nacido para estimularles
con tal de que continúen a mi lado.
Mi propia existencia, mi ser;
ya es valioso.
Si quieren continuar a mi lado
deben aprender a valorarme.
Mi presencia ya es suficiente:
no he de agotarme haciendo más
Me doy permiso para
no tolerar exigencias
desproporcionadas
en el trabajo.
No voy a cargar
con responsabilidades
que corresponden a otros
y que tienen tendencia
a desentenderse.
Si las exigencias
de mis superiores
son desproporcionadas
hablaré con ellos
clara y serenamente.
Me doy permiso para
no hundirme las espaldas
con cargas ajenas
Me doy permiso para
no agotarme
intentando
ser una persona excelente.
No soy perfecto,
nadie es perfecto
y la perfección es oprimente.
Me permito rechazar las ideas
que me inculcaron en la infancia
intentando que me amoldara
a los esquemas ajenos,
intentando obligarme
a ser perfecto: un hombre sin fisuras,
rígidamente irreprochable.
Es decir: inhumano
Asumo plenamente mi derecho
a defenderme,
a rechazar la hostilidad ajena,
a no ser tan correcto como quieren;
y asumo mi derecho
a ponerles límites y barreras
a algunas personas sin sentirme culpable.
No he nacido para ser
la víctima de nadie.
Me doy permiso para
no estar esperando alabanzas,
manifestaciones de ternura
o la valoración de los otros.
Me permito no sufrir angustia
esperando una llamada de teléfono,
una palabra amable
o un gesto de consideración.
Me afirmo como una persona
no adicta a la angustia.
Soy yo quien me valoro,
me acepto
y me aprecio
No espero a que vengan
esas consideraciones
desde el exterior.
Y no espero encerrado o recluido
ni en casa,
ni en un pequeño círculo de personas
de las que depender.
Me doy permiso para
no estar al día
en muchas cuestiones de la vida:
no necesito tanta información,
tanto programa de ordenador,
tanta película de cine,
tanto periódico, tanto libro,
tantas músicas.
Decido no intentar absorber
el exceso de información.
Me permito no querer saberlo todo.
Me permito no aparentar
que estoy al día en todo
o en casi todo
Me doy el permiso más importante de todos: el de ser auténtico.
No me impongo soportar situaciones y convenciones sociales que agotan,
que me disgustan o que no deseo. No me esfuerzo por complacer.
Si intentan presionarme para que haga lo que mi cuerpo y mi mente
no quieren hacer, me afirmo tranquila y firmemente diciendo que no.
Es sencillo y liberador acostumbrarse a decir “no”.
Elijo lo que me da salud y vitalidad. Me hago más fuerte y más sereno
cuando mis decisiones las expreso como forma de decir lo que yo quiero
o no quiero, y no como forma de despreciar las elecciones de otros.
No me justificaré: si estoy alegre, lo estoy; si estoy menos alegre, lo estoy;
si un día señalado del calendario es socialmente obligatorio sentirse feliz,
yo estaré como estaré.
Me permito estar tal como me sienta bien
conmigo mismo y no como me ordenan
las costumbres y los que me rodean:
lo “normal” y lo “anormal”
en mis estados emocionales
lo establezco yo.
Me doy permiso...
Autor: Joaquin Argente

SI PUDIERA DETENER EL TIEMPO
Si pudiera detener el tiempo por un momento
Detendría la nave que lanzaría la bomba atómica
Detendría con mis manos la furia del viento
Que arraso pueblos y hermanos
Si pudiera detener el tiempo por un instante
Detendría el puñal certero que te aniquilaría
Esfumaría la sinrazón y callaría el grito traidor
Para que hubiera más paz en la vida
Si pudiera detenerlo lo haría en el momento justo
En que tu lágrima pretendiera asomar
Para que nunca jamás sufrieras
Los horrores del infortunio
Los terrores de las guerras
Si pudiera detenerlo para que mis seres queridos
No envejecieran como lo han hecho
Y disfrutar su compañía por más tiempo
Pero todo es inútil soy un simple mortal
Y el tiempo se nos vino encima
Y los viejos se van muriendo
Y los viejos que se alistan
Somos nosotros
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